Reseñas, análisis, crónicas históricas e imágenes digitalizadas de documentos originales inéditos desde 1862
Fundación de la
escuela pública
Con la visión y el impulso de Sarmiento, la cuestión de la educación común fue tema de debate durante los gobiernos posteriores a la Organización Nacional

Mujeres y maestras,
un cambio cultural

Un hito en la organización de la educación nacional fue la creación de escuelas normales para la formación de maestras, hecho histórico remarcable porque significó correlativamente la irrupción de la mujer en la esfera pública. De modo que no sólo fue importante su salida al mercado laboral, sino también el cambio cultural acerca de su rol en la sociedad, tradicionalmente ligado a los quehaceres domésticos.
Este cambio, si bien marca una continuidad acerca del papel de la mujer en su rol maternal ya que su tarea profesional es la educación y formación de niños, también genera una ruptura en las prácticas porque abandona su rol tradicional en el trabajo.
Para dar cuenta de este cambio cultural es interesante citar un párrafo extraído del mensaje que acompaña el proyecto del PE, firmado por el presidente Nicolás Avellaneda, incluido en el Expte.
El mensaje caracterizaba: "El hombre ignorante en su niñez puede aun aprender con el contacto del mundo, con las lecciones de la vida y con las necesidades del trabajo; pero la mujer que nació y creció en la ignorancia es casi seguro que morirá en ella."
Se pone así de manifiesto la cosmovisión de la época acerca del rol masculino, y del femenino, preeminentemente ligado a lo doméstico sin contacto con el mundo.
Agregaba Avellaneda: "El PE cree que es urgente impulsar la educación de la mujer en todo el país, no sólo para dignificar su condición en la sociedad y en la familia, sino para darle, en la educación de la juventud, la dirección preferente que a los Estados Unidos y a la Alemania le han acordado un éxito admirable."1


1 Párrafo extraído de la carta que firma el Presidente Nicolás Avellaneda perteneciente al expediente 00010-P.E.-1875. Folios 9 y 10.


Durante el período comprendido por los gobiernos de los presidentes constitucionales Bartolomé Mitre (1862-1868), Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874) y Nicolás Avellaneda (1874-1880) algunos de los problemas que aquejaban a la novel República Argentina eran los mismos que la atribulaban cuando nació, en 1853.

Bartolomé Mitre (1862-1868)

Por un lado, su gran extensión territorial y su relativamente baja densidad poblacional. Por otro lado, existían vastos sectores territoriales sin control por parte del Estado y había una deuda no saldada con el sistema federal adoptado en la Constitución Nacional 1853/60, ya que el Estado de Buenos Aires, que desde los tiempos de la colonia funcionaba como centro de poder político y económico, no cesaba en sus aspiraciones de perpetuarse en ese mismo papel.
Así, la tensión entre los estados provinciales y el poder central recorría todo el periodo de la Organización Nacional. El fino equilibrio necesario para mantener el modelo republicano y federal consistía en encontrar el punto justo entre la cesión de poder por parte de los estados provinciales y la autonomía relativa, necesaria para que el gobierno central organizara el Estado y desarrollara un programa nacional.

Nicolás Avellaneda (1874-1880)


La misma tensión, acompañada por una permanente discusión entre el poder central y el representado por las provincias que aspiraban a un modelo federal, impregnaba todos los temas vinculados con la organización de las diferentes esferas del Estado Nacional, como la organización de la justicia, la educación, el ejército, la inmigración, etc.
Se sumaba a ese escenario de malestar, la tirantez en torno al proceso de secularización del Estado y su separación de la Iglesia, que se reavivó, por ejemplo, en la discusión sobre el rol de la educación en la joven república.
En ese marco, el proceso de organización del sistema educativo sufrió los mismos avatares del proceso general descripto.

Una cuestión nacional

Algunos de los debates que suscitó la cuestión se dieron en torno al poder de las provincias para crear escuelas y diseñar el currículo y el armado de un sistema nacional, el cual, según demandaban ellas, debería rescindir cierta autonomía en pos de un régimen de igualdad en contenidos métodos y acreditaciones para todos los estados provinciales.
El senador Domingo Faustino Sarmiento

Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874)

decía acerca de la organización de la educación y los derechos estipulados en la Constitución: "No es esta vez, Sr. Presidente, ni en esta sola cuestión que se presenta ante los señores senadores la dificultad de discernir la jurisdicción a que corresponde esta clase de establecimientos, queriendo obtenerse una línea de separación entre las provincias y la nación. En materia de hacer el bien y el progreso del país, muy delicadas han de ser las conciencias (y generalmente suelen serlo más la de aquellos que hacen menos en este sentido) para encontrar una línea de separación entre la Nación y las provincias".1
Al respecto sostenía el senador Samuel Molina (Catamarca) que "éste es un asunto mixto, diré así, compuesto del elemento Provincial y el Nacional, puesto que las provincias ceden el local para que el Gobierno Nacional establezca estas instituciones nacionales."2

Educación para el pueblo

Siguiendo el debate parlamentario, Sarmiento abundaba en el tema constitucional y aseveraba: "En sesiones anteriores, en varios proyectos que se han presentados se ha hecho hincapié por la violación que había de parte de P.E. o del Congreso en las leyes que se han dictado, tendientes a la mejora de las costumbres y al ornato de las ciudades, etc., diciéndose que estos son asuntos provinciales, y que por lo tanto la Constitución esta violada. Aprovecho esta ocasión para mostrar el hecho victorioso de que hace diez años que el Gobierno Nacional, que el Congreso, que el Senado, viola todos los días la Constitución, dando educación al pueblo. La opinión pública apoya el sentimiento del deber, y dotamos a las provincias de los medios de educación que carecían. El artículo 5º de la Constitución hace que el establecimiento de escuelas sea obligación exclusiva de las provincias, no de la nación. Pero hacemos en esto lo que hace el Parlamento inglés, lo que hace el Congreso de los Estados Unidos, que tiene instituciones federales, que es remediar las imprevisiones de la Constitución, y, si es posible decir así, los errores prevalentes cuando esas instituciones se dieron.
"Horacio Marín fue el primero que hizo notar que todos los grandes hombres que había dado la constitución de los Estados Unidos no se habían ocupado de los pueblos que iban a formarlos, y que las palabras escuelas, educación general, no están ni mentadas en la constitución. Y yo pregunto, ¿hay obligación mas grande para una Nación?
"Así como es de interés privado para una provincia educar a sus habitantes con la proporción de recursos que le haya cabido en suerte, según el lugar en que esté ubicada; lo es también de la Nación. Nadie tiene más interés que ella en que todos sus hijos y todos sus habitantes sean igualmente educados."3

Mitre crea el Departamento de Educación

El senador Sarmiento intentaba saldar a favor del Estado Nacional la discusión en torno a los derechos constitucionales de las provincias para decidir acerca de la educación, y apostaba a otorgarle a la Nación la potestad para la creación de escuelas.
Se puede advertir ese mismo propósito en el expediente que contiene el "Mensaje y proyecto de ley creando el Departamento Nacional de Educación", girado al Congreso por el presidente Mitre, en el cual está presente la necesidad de unificar el sistema educativo de la República.
En la misma época, en tanto, otros asuntos de Estado en los que hubo divergencias fueron el proceso de secularización de la educación y su separación del clero. También se suscitaron debates en cuanto a la enseñanza laica positivista y la enseñanza religiosa.
Otra diferencia se planteaba respecto del tipo de enseñanza. Unos pretendían una formación moral para futuros ciudadanos, y otros sostenían una visión utilitarista de la educación.

Artes y oficios para impulsar la industrialización

Acerca de esta última posición se puede hallar eco de su debate en el expediente sobre la creación de escuelas de artes y oficios.
Para situar este proyecto en la época debemos remontarnos al comienzo de un doble proceso mundial: por un lado, la revolución industrial, y por otro, las revoluciones burguesas, que constituyeron los estados nación. El proyecto de ley para la creación de escuelas de artes y oficios en la Nación Argentina obedece a una particularidad de la República, la cual intenta llevar adelante un proceso de desarrollo industrial y productivo incentivado desde el Estado, y para ello necesitaba contar con agentes capacitados para el proceso de desarrollo.
En este sentido, se diferencia de los procesos dados en los países centrales, en donde las fuerzas productivas generaron las condiciones técnicas y de producción que derivaron en los cambios políticos y en el proceso de secularización. En la novel República, la elite dirigente creía principalmente que la educación se transformaría en el motor que permitiría el tan esperado despegue económico y productivo que permitiría a la Argentina vincularse de manera adecuada en el mercado mundial.

La doble Revolución

Podemos describir el proceso como una doble revolución económica y política, complementaria una de otra. Por el lado económico, podemos observar un proceso acumulativo de innovaciones tecnológicas y descubrimientos teóricos aplicados, y por primera vez en la historia hay excedente de producción, que permitió acumular capitales para sostener inversiones que permitieron un salto cuantitativo y cualitativo del desarrollo industrial. A su vez se dieron transformaciones sociales y políticas y un crecimiento y cambio demográfico de la población.
La Revolución Industrial comienza en la primera década de 1780 4, en su principio circunscripta a Inglaterra para luego extender sus fronteras a Europa y a Norteamérica y finalizar como un proceso de índole mundial.
Este doble proceso significó una gran transformación, tanto en la división mundial del trabajo como en la estructura social y el orden político de las naciones. Se pasó del "ancien régime", es decir, el orden del mundo feudal, a un nuevo orden capitalista. El "ancien régime" estaba basado en el poder económico y político de la nobleza y la Iglesia, y el nuevo orden capitalista se basa en la soberanía popular y el poder económico de la burguesía.
Este proceso de secularización del gobierno se caracterizó por ser una época de mucha convulsión política y procesos revolucionarios. Podemos citar como los hitos más importantes en este proceso: la revolución en Inglaterra, un proceso que abarca desde el año 1642 hasta 1689, en donde se instala la monarquía parlamentaria; la revolución norteamericana en 1776, en la que EE.UU. rompe los lazos de dependencia con su metrópoli Inglaterra y adopta un sistema republicano y federal; y la Revolución Francesa, que se puede dar por iniciada en 1789 con la toma de la Bastilla y que dejó como herencia las ideas para toda la ola de revoluciones posteriores.
Es, por lo tanto, una época signada por el nacimiento de los estados nacionales. Que termina con las declaraciones de independencia de gran parte de las colonias americanas respecto de sus metrópolis europeas, con la adopción de nuevas formas de organización política de la sociedad, como la democracia como sistema de organización política, y con el Parlamento como sistema de representación.
En tanto, gracias a la Revolución Industrial se desarrollan a lo largo del tiempo, y no sin resistencias, diversos cambios en el mundo laboral. Se pasa, a lo largo de los años en que dura este proceso, de los trabajos manuales hechos por artesanos pertenecientes a los gremios medievales, al trabajo estandarizado con participación de la máquina hecho por asalariados. Los campesinos son expulsados de los campos, y desafectados de su relación de servidumbre con la tierra y con el señor feudal. Y se trasladan a las ciudades, transformados una nueva clase social, el proletariado, que vivía de su salario.
Fruto de la Revolución Industrial crecieron las fabricas a la luz de la invención de la maquina de vapor, que posibilitó implementar la fuerza motriz para suplantar la fuerza humana en el proceso productivo, que luego termina en la implementación de la línea de montaje fabril. Con el uso de la fuerza motriz en el proceso productivo se pasa de un taller con varios operarios a grandes fábricas, y esto tuvo como resultado un cambio demográfico en el cual se pasó de los pequeños asentamientos urbanos de unos pocos cientos de habitantes a la gran ciudad de centenas de miles de pobladores.

Escuelas públicas e identidad nacional

En la construcción de la Nación, el sistema educativo jugó un papel muy importante para asimilar y amalgamar las diversas corrientes migratorias en una nueva identidad nacional.
Para ello se debió poner en movimiento una vasta organización de escuelas, y movilizar y preparar a los cuadros docentes que llevaron adelante la tarea de educar a las ingentes masas de la recientemente ordenada Argentina. De tal modo se buscaba preparar a las mujeres para los cargos de magisterio mediante los que se emprendió el arduo intento de asimilación de las diferentes corrientes migratorias y las diversas idiosincrasias provinciales en una cultura común.
Con ese objetivo, en el expediente se muestra el proyecto sobre creación de escuelas normales de maestros, tratado y sancionado por el Senado el 8 de octubre de 1875, y promulgado por el PE el 13 de octubre del mismo año con el número de ley 758.

1 Diario de sesiones del Senado Nacional del año 1875 en la sesión del 8 de octubre. Pág. 995
2 Ibídem. Pág. 995
3 Ibídem. Pág. 995
4 "(...) pues si empezó con el take-off en la década de 1780, podemos afirmar que concluyó con la construcción del ferrocarril y la creación de una fuerte industria pesada en Inglaterra en la década de 1840. Pero la revolución en sí, el periodo de take–off, puede datarse con precisión posible en tales materias, en los lustros que corren entre 1780 y 1800: es decir, simultáneamente, aunque con ligera prioridad, a la revolución francesa." Hobsbawm, Eric. La era de la revolución, 1789-1848."la revolución industrial". Editorial Crítica. Buenos Aires, Argentina. 1998. pág. 36

Reproducciones
digitales
del fondo
documental

Click sobre cada imagen para ver el original digitalizado


Mitre centraliza la
política educativa

Durante la presidencia de Bartolomé Mitre, según la opinión de diversas vertientes de historiadores, se "otorgaba a la enseñanza un valor social y consideraba que era un servicio que debía prestar el Estado. De la educación dependían en gran parte el progreso, la justicia y la democracia. En 1863 el ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Eduardo Costa, mandó hacer un censo sobre el estado de la educación en el país. Solamente las provincias de San Juan, la Rioja y San Luis respondieron a su pedido de informe, pero los datos aportados permitieron diagnosticar el deplorable estado de la educación."1
Ante esa realidad, Costa envió al Congreso este proyecto de ley para crear un Departamento Nacional de Educación, con el afán de unificar la educación superior a nivel nacional, mientras promovía la fundación de colegios nacionales en varias provincias.
La creación del Departamento Nacional de Educación tenía como objetivo recabar la información que permitiera la mejor administración de planes y sistemas y la ampliación de su alcance para el pueblo.
En este periodo de gobierno, de los 200.000 niños en condiciones de recibir educación, sólo 25.000 eran receptores de ella2. Ante ese panorama, el gobierno nacional pensaba que "era necesario ayudar a las provincias a mejorar su red escolar, por lo cual Mitre incluyó en el presupuesto una partida con ese destino, subrayando el carácter transitorio de la resolución. Proyectó también una serie de medidas para garantizar la existencia de un fondo de apoyo a la educación, que no llegó a aplicarse como consecuencia de las restricciones que implicó la guerra del Paraguay."3

1 Puiggrós, Adriana. Que pasó en la educación argentina: breve historia de la conquista hasta el presente. Editorial Galerna. Buenos Aires. 2006 Pág. 78
2 Datos tomados de Levene, Ricardo. Lecciones de historia argentina: Tomo 2. Editorial de Belgrano. 1978 Pág. 360
3 Puiggrós, Adriana. Que pasó en la educación argentina: breve historia de la conquista hasta el presente. Editorial Galerna. Buenos Aires. 2006 Pág. 78


Sarmiento y Avellaneda crean
escuelas de artes y oficios

Durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874), en la que los ministros de Justicia e Instrucción Pública fueron Nicolás Avellaneda y Juan Crisóstomo Albarracín, en 1873 el Diputado Rafael Soria presentó el proyecto de ley para la creación de escuelas de artes y oficios, respondiendo a la necesidad de la República Argentina de desarrollarse industrialmente.
En ese momento histórico, la elite nacional gobernante instrumentó extensos programas de educación popular. Como la creación de escuelas normales de maestros para formar educadores, la contratación de maestros extranjeros, sobre todo norteamericanos, hasta culminar con la creación de la emblemática Ley 1420 de educación común. (Se encuentra en elaboración una galería histórica sobre esta ley fundacional de la educación en el país, la que será publicada en este sitio próximamente).
La creación de escuelas de artes y oficios estaba inspirada en l'École Centrale des Arts et Manufactures (ECAM), fundada en París, Francia, en 1829. Donde se formaba la mano de obra especializada para llevar adelante el programa de desarrollo que imponía la revolución industrial francesa en ciernes.1

El debate parlamentario

Durante el debate parlamentario se discutieron una serie de puntos de relevancia acerca del proyecto. En primera instancia se pusieron en juego los parecidos y diferencias del proceso francés de industrialización y la situación argentina, y en este contexto se discutió acerca de puntos tales como: la gratuidad de dichas escuelas, la cantidad y ubicación de éstas, la particularidad de la situación nacional acerca del desarrollo industrial, etc.
En la sesión del 29 de junio de 1874, el diputado de la nación Aristóbulo del Valle, miembro informante de la comisión patrocinadora del proyecto, sostuvo respecto a la gratuidad de esta enseñanza: "En Francia, donde existen estas escuelas de artes y oficios, tan bien organizadas, que se citan como modelo, debo recordar a la cámara, que estos colegios, aunque fundados por la nación, son colegios en que los alumnos pagan: cada uno de los estudiantes o aprendices paga 600 francos anuales; es decir, 3000 pesos moneda corriente próximamente, lo que le costaría a cualquier estudiante en iguales condiciones en la República Argentina. Nosotros no podemos hacer lo mismo; porque las condiciones sociales, las condiciones de aquellas personas a quienes se trata de favorecer por este proyecto no se encuentra en el caso de poder hacer un gasto tan oneroso, como seria 3000 pesos al año, para la enseñanza de algunas de las instrucciones que se trata de favorecer y desarrollar en nuestro país por este proyecto."2

Cómo desarrollar la industria

En este sentido el argumento fuerte para defender el carácter gratuito de estas escuelas se basaba en la necesidad nacional de favorecer el desarrollo de la industria, dotando al mercado de personas capacitadas en las artes industriales. Porque como afirmó en otro tramo del debate el diputado Del Valle: "Es necesario no olvidar que aquellos países que se encuentran en condiciones completamente distintas del nuestro, allí no es absolutamente necesario establecer escuelas para que se formen industriales; allí la industria privada abre vasto campo para todas las aspiraciones, y para todas las inteligencias que quisieran dedicarse al trabajo en una esfera más elevada de aquélla a que vulgarmente se entrega la clase proletaria de la ciudad. Y por eso en naciones industriosas que tienen una ya establecida, que tienen grandes establecimientos, no es necesario abundar en los medios de difundir esta instrucción porque tienen por sí solos. Y los aprendices pueden concurrir como trabajadores a esas escuelas y perfeccionarse en la profesión que elijan; pero no perfeccionarse en la teoría, sino prácticamente; un mecánico no necesita ir al colegio para adquirir conocimientos necesarios para ciertos oficios que desempeña con bastante buen provecho: le basta tomar parte en una de aquellas grandes empresas industriales que hay, que le ofrecen todos los días un aprendizaje constante y práctico de su oficio."3 El diputado argumenta en favor de la creación de estas escuelas basándose en la diferencia del estado de desarrollo entre Francia y Argentina y sostiene que si ya existieran las industrias la manos de obra se podría formar en la práctica diaria del oficio y no en la teoría de la escuela.

Limitaciones presupuestarias

Por otro lado se discutía la cantidad de escuelas a fundar. Primaban dos argumentos: por un lado, las necesidades de fundar un colegio por provincia para potenciar un desarrollo igual en todo el territorio nacional. Al mismo tiempo y por el otro lado, las limitaciones presupuestarias. En ese sentido, el diputado Leandro Alem sostenía acerca del inconveniente económico de la fundación de colegios por provincia: "No creo de ninguna manera, y voy a terminar, porque sólo he querido decir algunas palabras para fundar mi voto, que, para hacer 14 establecimientos como se deben hacer, sea posible hacerlos ahora y mucho menos con esta suma. Además no los creo indispensables: con dos o tres establecimientos en los puntos mas convenientes (...)"4
A su vez, el diputado Soria hablaba acerca de la limitación presupuestaria y lo hacía comparando el coste de las escuelas primarias y la facilidad de obtener docentes para ellos, en comparación con la onerosa carga que significaba la instrumentación para los colegios de artes y oficios. "Para establecer una escuela primaria, mi opinión es que basta con una modesta casa y un banco; pero para establecer una escuela de artes y oficios, es otra cosa: hay que destinar sumas fuertes para buscar profesores, que no son tan abundantes como lo son para la enseñanza primaria. Sobre todo, como dije antes, no se debe contar con un número crecido de discípulos o individuaos que están destinados a recibir la primaria."5.
La ley fue votada en la Cámara de Diputados el 29 de junio de 1874, y el 29 de julio fue sancionada en la Cámara de Senadores.

1 "Si la economía del mundo del siglo XIX se formó principalmente bajo la influencia de la revolución industrial inglesa, su política e ideología se formaron principalmente bajo la influencia de la Revolución Francesa. Gran Bretaña proporcionó el modelo para sus ferrocarriles y fábricas y el explosivo económico que hizo estallar las tradicionales estructuras económicas y sociales del mundo no europeo, pero Francia hizo sus revoluciones y les dio sus ideas (...). Entre 1789 y 1917, las políticas europeas (y las de todo el mundo) lucharon ardorosamente en pro o en contra de los principios de 1789 o los más incendiarios de 1793. Francia ofreció el primer gran ejemplo, el concepto y el vocabulario del nacionalismo. Francia proporcionó los códigos legales, el modelo de organización científica y técnica y el sistema métrico decimal a muchísimos países. La ideología del mundo moderno penetró por primera vez en las antiguas civilizaciones, que entonces habían resistido a las ideas europeas, a través de la influencia francesa. Esta fue la obra de la Revolución Francesa." Hobsbawm, Eric. La era de la revolución, 1789-1848."La Revolución francesa". Editorial Crítica. Buenos Aires, Argentina. 1998. pág. 61
2 Diario de sesiones de la Cámara Nacional de Diputados del año 1874. En sesión de 29 de julio. Pág. 491
3 Diario de sesiones de la Cámara Nacional de Diputados del año 1874. En sesión de 29 de julio. Pág. 494
4 Diario de sesiones de la Cámara Nacional de Diputados del año 1874. En sesión de 29 de julio. Pág. 495
5 Diario de sesiones de la Cámara Nacional de Diputados del año 1874. En sesión de 29 de julio. Pág. 492


Avellaneda impulsa
la formación de mujeres
en el magisterio

El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo y originado en una iniciativa del diputado sanjuanino Rafael Igarzábal (cuyo texto se muestra también en esta reproducción digital) propone crear en las ciudades de Buenos aires, Córdoba, Tucumán y San Juan escuelas de enseñanza superior para niños. Por medio de becas repartidas en forma proporcional por las provincias. Los niños becados, una vez egresados, deberán cumplir por cada año de beca dos años de trabajo para la provincia.

 

La investigación y redacción de textos sobre materias históricas publicados en esta página han sido desarrolladas con la colaboración de la Dirección del Instituto de Capacitación Parlamentaria.
 

Se permite la reproducción de los contenidos de este sitio con una previa autorización expresa y la mención explícita de la fuente de origen.
Consultas aquí
 


Cámara de Diputados de la Nación, Secretaría Parlamentaria, Dirección de Archivo, Publicaciones y Museo
Bartolomé Mitre 2085, 1er. Piso, C1039AAD, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tel. 011-4953-0843/2587

Sitio web, bases de datos CDS-ISIS(UNESCO) e Interfase web WWWISIS(Genisis)
creados y administrados por Subdirección de Publicaciones e Investigaciones Históricas
|| Actualizado 12/12/2011 || Webmaster